La salud de las escuelas

Estas crisis, deben agudizar los sentidos y proponer introspecciones institucionales que busquen nuevas maneras de entender la relación enseñanza aprendizaje, considerando, que cada de tipo de alumno es un sujeto distinto que tiene necesidades diversas y que vive en espacios sociales complejos, y esto lleva naturalmente a reacciones distintas.

Nuestro sistema educativo se siente mal. Está enfermo. Hace tiempo. Este virus que hoy nos asecha, lo evidencia al enrostraros sin pudor, que los profesores no tienen la capacidad de impartir clases a distancia, nuestros estudiantes a pesar de ser nativos digitales no tienen la autonomía para aprender, (además no todos tienen acceso a internet) y los directivos, no alistan a sus instituciones para nuevos formatos de aprendizajes y a pesar de que la crisis social continua , aun así, siguen sin estar preparados. El formato actual de la educación chilena es insostenible. Muere rápidamente.  

Veamos, solo partamos cuestionándonos algunas realidades ¿cuántos colegios municipales tienen acceso a un correo institucional con el que se puedan contactar con sus estudiantes? podríamos también preguntarnos ¿cuántos de ellos tienen acceso a plataformas virtuales con las que se podrían impartir clases a distancia?  Otra pregunta, que podría surgir, es, suponiendo que existiera toda esta infraestructura tecnológica ¿cuántos profesores están capacitados para poder realizar clases en este formato? Todas preguntas válidas en un momento en el que se vuelve urgente dar respuestas inmediatas y eficientes pues los alumnos no pueden asistir físicamente al aula y se quedan de brazos cruzados en sus casas esperando a que sus escuelas les den una respuesta que no llega. 

Verdaderas transformaciones

Pero no es solo tecnológica la necesidad de transformación, nuestra educación tiene problemas graves, que requieren reflexiones profundas que apunten a verdaderas trasformaciones educativas que de una vez por todas consideren la realidad de cada contexto escolar. No se puede seguir con la idea nefasta de la estandarización de aprendizajes. Esta premisa ya no se sostiene y el tiempo ha demostrado que lo único que ha generado es inequidad y aislamiento. Estas crisis, deben agudizar los sentidos y proponer introspecciones institucionales que busquen nuevas maneras de entender la relación enseñanza aprendizaje, considerando, que cada de tipo de alumno es un sujeto distinto que tiene necesidades diversas y que vive en espacios sociales complejos, y esto lleva naturalmente a reacciones distintas. Un ejemplo de ello, es lo que plantea la última premio nobel de economía, Esther Duflo, quien sostiene que cada escuela debe velar por sus necesidades y así adaptarse de manera reveladora a las demandas de sus estudiantes y de su contexto social. Una especie de micro educación en la que los aprendizajes estén pensados de manera flexible y soberana. Esto nos lleva por lo tanto indefectiblemente a pensar que las respuestas ante las crisis que estamos viviendo, no se despliegan solo de la tecnología, como se piensa, no, las respuestas, pueden venir de distintas estrategias.

Apoyo intra e interescolar

Un ejemplo de ello fue el desafío Gran Manchester, Intervención socioeducativa que se realizó en el Reino Unido en donde participaron más de 1. 100 escuelas, con un apoyo gubernamental de un poco más de 50 millones de euros.  La tarea consistió en que cada escuela vulnerable de la ciudad de Manchester, debía analizar localmente sus necesidades, para luego detectar los factores que influían en los pobres rendimientos de los estudiantes. El estudio, aportó estrategias que permitieron crear redes de apoyo internas que respondieran a las necesidades de sus escuelas. Posteriormente, una vez reconocido este potencial se creó una gran red de soporte entre «familias de escuelas», formándose grupos entre 12 y 15 que tuvieran estadísticamente relaciones socioeconómicas similares y entre ellas se facilitaron las metodologías que aplicaron para ver buenos resultados. En simple, una transformación educativa que se basa en el principio básico de la colaboración. 

Otra lección elocuente y cercana es el modelo Arukay, implementado en Colombia y desarrollado en el laboratorio de innovación de la Universidad de Harvard por Viki Ricaurte y Marcelo Burbano. Arukay (que significa el lenguaje del futuro) consiste en implementar en niños entre 4 y los 17 años aprendizaje relacionados con la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, pero desde la creación de proyectos que incidan en la comunidad. Así los estudiantes se enfrentan a problemas reales y trabajan en plenitud el pensamiento crítico, la lógica computacional y el pensamiento innovador.  Esta idea ha logrado desarrollarse en 10 ciudades colombianas, llegando a más de 150 colegios tanto públicos como privados, afectando positivamente a más de 25. 000 niños con proyectos de nanotecnología, micrafEdu, Sonic Pi, apps móviles, videojuegos, robótica y EVE3 entre otros. Así la tecnología es parte del día a día y no se considera un bicho raro, que es útil solo cuando se necesita, como en el caso de nuestro país. Además, es ingenuo pensar que el principio del manejo de las TICS como se les llama, está fundado, solo en la utilización del artefacto, no, lo primero es indudablemente la alfabetización digital, la adquisición de ese lenguaje es lo que hará posible el conocimiento y la apropiación de los medios digitales. Solo así se pueden obtener aprendizajes significativos dentro y fuera de la escuela. 

Salvar al paciente

Lo que brota entonces es tener la esperanza de que las crisis que estamos viviendo nos lleven de una vez por todas a pensar la escuela del siglo XXI, y por, sobre todo, a dejar de creer que la educación es una especie de realidad paralela y ajena a los cambios que ocurren en la sociedad, no se puede solo actuar cuando la enfermedad esta avanzada, cuando se nos cae la pared, o cuando simplemente se no cae la casa entera. No podemos tumbarnos boca arriba a dejar que este enfermo muera. Es urgente levantarnos y mirar a este paciente, la educación, con otros ojos y tratarlo con otros medicamentos, con otras medicinas, solo así podremos salvarlo. Estos son los momentos para aprender de verdad.